Sentimientos
Esto es impresionante, hay un montón de información, tiene un montón de premios, se le ha ofrecido en varias ocasiones ir a la universidad, pero siempre las ha rechazado, dice que quiere se un estudiante normal, salta a la vista que no es normal, es guapo... listo... atento... ¡¿Pero qué me pasa?! Yo tengo novio, y le quiero, Elías es sólo un chico que se sienta a mi lado en clase...
Llego al instituto, ya está ahí sentado, mirando a la pizarra, aunque aún está apagada, se gira, me mira, y sonríe.
-Buenos días-dice.
-Hola-sonrío a su vez.
Voy a sentarme, pero oigo una voz a mi espalda:
-¿Me echabas de menos?
Me giro, aunque ya sé quien es.
-¡Álvaro!
Él se acerca a mí, y me besa en los labios, yo le correspondo.
-¿Quién es ese que está sentado en mi sitio?
-Oh, es Elías, llegó hace poco, el profesor lo sentó ahí.
-Eh tú, quita de mi sitio-dice él, cabreado.
-Vamos Álvaro, no seas maleducado-digo.-Él sólo está donde el profesor le dijo.
-Bien-dice, y se dirige al profesor.-Profesor, el chico nuevo está en mi sitio, exijo que se le cambie.
-Lo siento Álvaro, pero Elías está muy bien allí, la atención de Eva a mejorado notablemente desde que no estás a su lado, por lo tanto, será a ti a quien cambie, a no ser que Elías esté de acuerdo con el cambio.
-Ya lo has oído imbécil-dice Álvaro, empieza a irritarme.-Di que quieres cambiarte.
-No-dice Elías, la primera palabra en la conversación, y ya la está cagando.-Los argumentos del profesor tienen sentido, y me gusta la primera fila, no hay distracciones.
-¿Qué dices? Creo que no te he oído bien.- Se está alterando, le provocan demasiado fácilmente, Elías ni ha alzado la voz, pero Álvaro casi está gritando, el profesor debería intervenir, pero no hace nada, solo por lo largo de la discusión, ya debería habernos castigado a los tres a aislamiento por no dejarle empezar la clase, pero es que no se mueve.
-Que no me quiero mover de aquí.
-Creo que no me has entendido, no te lo estaba pidiendo, ¡muévete!
-¿Y si no lo hago?
Álvaro se ha cabreado de verdad, va a pegarle, pero Elías lo esquiva con facilidad, como si supiera exactamente por dónde iba a darlo, porque casi ni se ha movido, sólo ha apartado la cabeza unos centímetros, sin levantarse siquiera de la silla, Álvaro vuelve a arremeter, esta vez Elías se levanta y se aparta de un salto.
-¡Vamos!-grita Álvaro.-¡Deja de jugar!
Elías... ¡¿Me mira con ojos dudosos?! No lo entiendo... pero asiente para sí, y se acerca a Álvaro, sin mediar palabra, le da un puñetazo en el pecho, y Álvaro cae al suelo, como si le fallaran las fuerzas. Sólo entonces, el profesor reacciona, coge a Elías, se lo lleva, y a Álvaro también, probablemente a la enfermería, no comprendo por qué me ha mirado así... buscaba... ¿Aprobación? y si es así, ¿por qué le ha pegado entonces? ¿Ha visto en mí algo de lo que yo no me doy cuenta? Estoy confusa, porque no siento pena por Álvaro, ni enfado con Elías, ¿qué me pasa?
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