sábado, 24 de marzo de 2012

Eva
Estoy desayunando, pongo las noticias, parece que ha pasado algo esta noche, han detenido a alguien, escucho lo que dice la presentadora de las noticias:
-Se les ha encontrado esta mañana, cuando una chica ha aparecido en comisaría pidiendo ayuda, en un callejón de uno de los barrios del centro, estuvo a punto de ser violada por unos hombres, no ha querido decir qué ha pasado, pero esos hombres han aparecido con inexplicables quemaduras de entre segundo y tercer grado, que seguían los trazos de un arma blanca, algo muy extraño, los hombres no han podido dar detalles, pues estaban delirando, hablando de ojos rojos y espadas llameantes, todo producido por el shock...
Dejo de escuchar, tengo que ir al instituto.

Cuando llego, Elías está sentado ya, y me observa con su profunda mirada, sin decir nada, me hace sentir incómoda, parece que le da igual ser tan descarado.
-¿Te pasa algo?-pregunto.
-¿A mí? No-dice, esbozando una sonrisa, un mechón de pelo blanco le cae por la frente, se lo aparta de la cara, y se gira, para mirar a la pizarra, cuando el profesor entra.

Al cabo de dos horas, se gira, delante del profesor, hacia mí, y me dice:
-¿Sabes? es que creo que te conozco, estoy casi seguro.
El profesor nos ignora, esto es sorprendente, a estas aturas ya debería estar pidiendo atención, o  echándonos de clase.
-¿Tú? ¿A mí? No lo creo, ¿qué te hace pensar eso?
-Esto-dice, sacando un colgante, que lleva grabada una "E".- Sé que pertenece a una tal Eva, y esa podrías ser tú, te pareces mucho, a pesar de los años que han pasado.
-Y... ¿Entonces, no debería acordarme yo también?
-¿Recuerdas tu infancia? ¿Cuando tenías cinco años?
-No... no mucho...
-Pues entonces no, yo sí me acuerdo, y sé que eres tú, y lo demostraré.
-¿Ah sí? ¿Cómo?- esto es cada vez más interesante, y raro.
-Pues... yo te di algo mío, otro colgante, un colmillo, o un cuerno.- Me ha dejado helada, ese es mi colgante.- Es pequeño, y negro.- Mis padres me dijeron que me lo habían dado ellos, debe estar mintiendo.
-De esos hay muchos por el mundo, el mío no tiene por qué ser tu antiguo colgante.
-Bueno, pues pregúntales a tus padres si a los cinco años estuvisteis de vacaciones en el campo, con otras familias, y pregúntales sobre el origen del colgante.

Estoy hablando con Alba:
-¿Te lo puedes creer? Llega así como si nada, y me dice que me conoce, y que somos amigos de la infancia.
-¿Y qué tiene de malo?
-¿Que qué tiene de malo? ¡¿Qué tiene de malo?! Pues no lo sé... me ha dejado perturbada...
-A mí me encantaría que tuviera tanto interés en mí...-No me lo puedo creer, está roja.
-¿A ti también te ha embelesado? ¡No me lo puedo creer! ¡¡No tiene nada especial!!
-¿Pero tú te has parado a mirarlo? Es guapo, alto, fuerte, misterioso, educado, listo...
-¿Cómo sabes que es listo?
-Bueno, son sólo rumores, pero dicen que en los exámenes psicológicos, y de nivel académico, salió que tenía un cociente intelectual de más de ciento treinta, y un nivel académico de universidad, claro, que son sólo rumores...

Llego a casa, voy a buscar información sobre ese tío, a ver si sale en Internet. Oh, parece que ha anochecido.

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