Dime Quién Eres
Esta mañana, cuando me he levantado, he tomado una decisión, quiero conocer más a Elías, y desvelar ya todo ese misterio en torno a nuestra supuesta "infancia común".
Llego a clase, todo el mundo está nervioso, comentando cosas, me acerco a María, una chica, y le pregunto qué pasa:
-¿No te has enterado? Hay un grupo de gente que se está dedicando a atacar las distintas comisarías de la ciudad, parece que por donde pasan lo dejan todo destrozado, parecen una mafia, o algo así, pero nadie les ha visto, bueno, nadie que ahora esté vivo.
-¡Qué miedo! ¿No crees?
-Si bueno, en las noticias han dicho que de momento sólo han atacado comisarías, y que es posible que sean un grupo anarquista, o algo así, y que sólo vayan a atacar a las fuerzas del orden.
-Bueno, aún así, eso crea un poco de clima de inseguridad... no sé.
Me siento al lado de Elías justo cuando entra el profesor, toca historia, habla de una gran crisis, que nos llevó a cambiar por completo el sistema económico, y los tipos de energías utilizadas para todo, por los altos costes de las energías no renovables... escribo una nota y se la doy a Elías, esta tarde quiero quedar con él, tenemos que hablar todo lo que está pasando.
* * *
He quedado con él en un parque que hay cerca del instituto, para que así los dos sepamos como llegar. Realmente no sé que espero sacar con esto, desde que llegó él no pienso con claridad en nada.
Le veo llegar, cómo no, vestido completamente de negro, pero esta vez va en manga corta. Yo me estoy abrasando, ¡¿cómo puede vestir completamente de negro sin sudar ni una gota?!
Se acerca a mí, le saludo, pero no sé si darle dos besos... un abrazo? Él me saca de dudas, se sienta directamente.
-Bien-dice.-Aquí me tienes, ¿de qué querías hablar?
-Ni siquiera estoy segura...
-Bueno, si me has hecho venir será por algo, ¿no?
-Sí, bueno, no sé, quiero saber qué pasa.
-¿Qué pasa con qué?
-Bueno, tú dices que me conoces, de cuando eramos pequeños, mis padres dicen que si es verdad que pasamos algún verano en el campo, pero que tampoco recuerdan muy bien a la gente de allí. Y desde luego tú a mí no me suenas nada.
-Bueno, es normal, lo único que ha mantenido mi recuerdo activo es que tus iniciales estuvieran grabadas en este colgante, si no, lo habría olvidado.
-Bueno, pero... ¿Cómo es, que después de tanto tiempo, nos encontremos así, de repente?
-Coincidencias, mis padres consiguieron trabajo por aquí, los institutos se pelaban por mí, y elegí este, por su gran equipo de química.
-¿Y todo pura coincidencia?
-No, soy un acosador que lleva obsesionado contigo desde los cinco años- así que así es como Elías hace bromas, un poco lúgubre para mi gusto, pero sonrío, supongo que no está acostumbrado a hacerlas.-¿Paseamos?
-Claro, ¿Y dónde has vivido hasta ahora?
-Pues de aquí para allá, a dónde el trabajo llevara a mis padres, New York, New London, Neu Berlín, y ahora aquí, de vuelta a Nueva Valencia, donde nací.
-Y... Bueno, ¿a qué se dedican tus padres?
Me mira de forma sombría, y cambia de tema, de repente.
-Oye, ¿y tú has estado siempre aquí?
-Yo, bueno, sí, he llevado una vida poco movida, incluso aburrida.
-Eso no puede ser...
-¿Qué piensas?
-No, nada. Oye, se me hace tarde, ya hablamos mañana, ¡adiós!
Me ha dejado con la palabra en la boca.
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